AGRADECIMIENTOS:
Hola a todos, muchas gracias a los que se han tomado el tiempo de leer mi 2° novela; espero que les guste.
Quería agradecerles a todos los que me apoyan en mis sueños. Deseo mandarle un fuerte abrazo a mi mejor amiga, que me apoya, me cuida y me entrega su valioso tiempo. Quiero saludar a Cami y Carola, que me han hecho reír mucho este tiempo. A Marión y Belén, que soportan mi cambiante humor. A mi Gemelis, Paula. A Max, mi querido erizo que inspiró un papel sumamente importante en mi novela; espero que esté feliz en el cielo de los roedores XD comiendo mucha comida para gatos.
A Morfeo también quiero mandarle un saludito. Y para terminar les deseo lo mejor a todos los que me inspiran para seguir escribiendo, a tí te mando un gran beso.
Cielo, Limbo, Infierno; realmente ¿En cuál vivimos ahora?...
Cielo, Limbo, Infierno
1
El humo y el olor a alcohol invadían el lugar, encerrandome entre hombres que deseaban un rato de "diversión" y un cuerpo fresco que admirar; así era como sobrevivían los matrimonios en este lugar, con traición. Tal parece que el verdadero amor es solo una ilusión y que en verdad lo único que existe es sexo.
Mis Sueños ya habían muerto, junto conmigo.
El frío fierro, que tenía frente a mí, era mi único compañero, mi único sustento y trabajo. La venganza me había llevado hasta aquel lugar, la venganza era lo que me hacía respirar, comer y caminar.
Este trabajo estaba muy lejos de todas mis expectativas, pero era un trabajo y era el único que me había tendido una mano sin preguntas absurdas, sin identidades, sin que nadie se metiera en MI vida; claro que debía tener una sonrisa falsa en mi cara, como una azafata, sin importar lo que sentía. Mi sueño de ser actriz se iba por la borda y el único papel que recibía era ser Bailarina de Streptease. Vendía vistazos de mi cuerpo a los clientes del bar; pero en este mundo ¿Quién no se vende?...
Entre aplausos sonreía, girando y subiendo por aquel fierro. 27 de febrero del 2012, hoy era el 2° aniversario de mi primer terremoto; mientras hombres mayores admiraban mi cuerpo, yo recordaba aquel suceso. Solo tenía 15 años, vivir todo eso fue complicado; en aquella época yo tenía sueños de cambiar el mundo, sueños que de un segundo a otro se desvanecieron. Aquellos hombres no tenían idea de lo que era eso, vivir entre escombros, muertos, pobres, sin agua ni alimentos; solo gastaban su dinero en alcohol y un cuerpo bonito.
Ya habían pasado 13 días de mi muerte, ahora era una persona completamente diferente. Ya no me quedaba nada; mis padres habían sido asesinados por los Illuminati y mi novio, por mí.
Salvé al mundo y nadie lo sabía; tal vez era mejor así, para evitar el "pánico" en la población. Pero ahora, por aquella acción, debía estar escondida, como prófuga de la justicia; solo por descubrir El Gran Secreto.
Sacrifiqué mi vida por unos mal agradecidos; luego la sed de venganza me consumió, me sentía traicionada, mi novio era mi propio enemigo, un Illuminatu...
Hoy tenía varios nombres, una vida; intentaba sobrevivir para destruir.
Era bastante irónico, salvé al mundo y solo pedía como recompensa un simple trabajo, el que no me dieron.
Aquel 14 de febrero, después de salvar al Vaticano, volví a Chile, para despedirme de mi familia (La poca que me quedaba); mi tía insistió en que no me fuera, pero no podía ponerlos en riesgo a ellos también.
Elegí a Estados Unidos como mi nuevo destino; mi novio (digo ex) vivía allí, odiaba aquel sitio con toda mi alma, por eso me escondí ahí, era el sitio menos probable en el que podía estar, por eso era PERFECTO. Antes de volver a aquel desagradable lugar me despedí de Alex y Bryan, mis mejores amigos chilenos; no sabía si confiar, pero ya nada me importaba realmente.
En USA, New York para ser más precisos, comenzaría mi nueva vida. Estaba completamente sola en aquel sitio, nadie me conocía, por eso me quedé. Me dolía estar allí, todo me recordaba a Christian; cada edificio, cada anuncio publicitario, hasta algunas revistas, que aún estaban en los quioscos, donde él aparecía en portada.
Intenté trabajar en mi nuevo "hogar"; si es que así se le puede llamar a un país lleno de sucios discriminadores, asesinos y personas monotonas y frías. Nadie me aceptaba por ser chilena; al parecer el racismo en "Gringocity" aún no acababa.
Quise probar suerte como traductora, pero no me contrataban por ser muy joven; traté ser mensajera, secretaría y mesera, pero mi jefe solo me contrataría si me acostaba con él, luego probé ser nana, pero mi cocina no es la mejor (El Cereal con Leche no es un Gran Almuerzo) al fin llegué hasta un pequeño bar, en Queens, donde me dieron el trabajo de bailarina...
***
-Hola, preciosa ¿Quiéres salir un momento conmigo?...
Aquella voz me alejó de mis recuerdos, que quemaban mi mente. Siempre tenía que soportar a tipos así, borrachos, ancianos o adictos al sexo; pero esta vez me sentía mucho más incómoda que de costumbre.
-No puedo, a mi jefa no le gusta que dejemos el puesto.- Le sonreí al hombre, pese a mi disgusto.
El tipo, de cabello rubio y tatuajes, se molestó; pero no se dió por vencido.
-Dime al menos tu nombre, dulzura.
¿Mi nombre? ¿Para qué quieres saberlo si solo quieres tener sexo?
-... Esmeralda.- Contesté, mientras seguía bailando, intentando evitarlo. El man se me acercaba y yo no podía detenerlo, era un cliente.
-Vamos, joya, vamos afuera.- Dijo el hombre, mientras me tomaba por la cintura. ¿Acaso no entendía que era la única, allí, que no se prostituía?
Perla, la dueña del lugar, era quien me protegía en este frío país; pero hoy no se encontraba, había salido a hacer algunos tramites, si tan solo hubiese estado aquí nada malo habría pasado...
El hombre cada vez bebía más y con cada copa más me molestaba.
Lizzie, una de las bailarinas, me safó del problema; lo que me pareció muy extraño, pero estupidamente le creí (Gran Equivocación, Pues Nunca hay que Confiar en Alguien). Ella me ayudó a salir del bar, por una puerta lateral y yo caí en su trampa; aún no me acostumbraba a vivir en el mundo del engaño, por mucho tiempo estube encerrada en una burbuja rosada...
La oscura calle de Queens era tenebrosa, yo no acostumbraba a salir de noche, aquellas calles eran muy peligrosas, más aún en la penumbra.
Un completo silencio, que aterraba más que los gritos del infierno, era lo que me hacía temblar (Más aún que la baja Temperatura en la que me encontraba). Una sombra oscura y alta apareció detrás de mí, era el hombre del bar, su aliento olía a una gran mezcla de tragos (baratos y caros); intenté entrar a mi "refugio", pero el idiota me atacó antes y me detuvo en su auto, allí comenzó a besarme, contra mi voluntad. Intenté varias veces apartarme del tipo, trataba quitarmelo de encima, pero no podía, era muy fuerte. No sabía que hacer.
-Callate, perra. Gasté mucho en tí, así que serás mía. Portate bien.
El hombre abrió la puerta de su auto rojo y me empujó al interior, me dí un fuerte golpe en la cabeza y caí de espalda al asiento trasero. El tipo desabrochaba su cinturón, que tenía una calavera metálica; yo daba patadas y gritaba, pidiendo ayuda, una ayuda que no llegaba.
El robusto desconocido se me abalanzó, mientras rasgaba mi ropa y abría mis piernas. Nadie llegaba, nadie venía a mi rescate, poco a poco me fuí resignando mientras mi visión se nublaba...
2
Dí un último grito. El hombre bajaba sus pantalones, mientras me tocaba en su asqueroso auto. Dejé de gritar, debía vivir para la venganza; no quería que el hombre me asesinara ante mi negativa. Rogaba a Dios que me ayudara, que mandara un ángel a rescatarme, un ángel que no aparecía.
Ya me iba haciendo la idea de que perdería mi virginidad con un completo desconocido, en un sucio auto y sin ganar ni un solo dolar...
Algo acabó con lo que sucedía, deteniendolo justo a tiempo. Sentí que el hombre salía del auto, luego escuché el sonido de un puñetazo y el golpe de un cuerpo contra el mojado pavimento. Temía a lo que sucedía, pero lo enfrenté, sin saber que esperar. Abrí los ojos y ví, frente a mí, una figura borrosa...
-Are you okay?
Oí aquella hermosa voz, la más bella que jamás he escuchado; era tierna, suave, melodiosa, cristalina y a la vez muy masculina. Sequé mis ojos y ví una linda sonrisa, acogedora, dulce y encantadora.
Frente a mí había un joven de unos 18 o 19 años, dueño de la mejor sonrisa que he visto en mi vida, de unos lindos ojos color miel, cabello ondulado castaño y un gran físico. El muchacho me ayudó a levantar y me dió su chaqueta.
-Do you hit?
Su tono revelaba una sincera preocupación. Lo miré un momento a los ojos y me sentí extraña, egoísta.
-I just banged my head. Nada serio, gracias.
-¿Eres latina?- Contestó el chico en un perfecto y limpio español.
-Si ¿También tú?
-No, pero voy a un colegio muy importante, así que debí aprender italiano, francés, alemán, portugues, japones y español... Ah disculpa, no me he presentado, mi nombre es Nicholas Angel.
"Angel" no quise ser tan literal, pero no me quejo; aquel tipo era un verdadero ángel XD.
Nos fuímos alejando de aquel oscuro callejón, donde aún estaba el cuerpo del hombre que por poco me viola.
-¿Crees que siga vivo aquel tipo?
-¿Te importa?
-Claro, no quiero ser la culpable de que te manden a prisión.
-Tranquila, solo está inconciente por el golpe en el cuello.
-¿Le pegaste en la columna cervical?
-No soy bueno en anatomia, solo golpeo XD. Ahora debes estar tranquila, que ya estás segura... ¿Cuál es tu nombre?- Sonó la melodiosa voz, mientras la oscuridad se desvanecía.
-... Magdalena, Magdalena Julieta.
-¿Qué hacías en ese callejón oscuro, sola, Magdalena?
¿No es obvio lo que hacía? Casi tener sexo forzado.
-Salí en busca de una amiga y allí me capturó ese tipo... Bueno, Angel, me tengo que ir. Muchas gracias, otra vez. Si no hubieses llegado no se que hubiese pasado. Gracias.
Ya era tarde y debía volver a "Jewelry Home", quizás Perla ya había llegado y estaba preocupada por mí. Me quité la chaqueta para devolversela al muchacho, que me rescató de un mal destino.
-Quedatela. Si nos volvemos a ver me la devuelves.
El joven volvió a sonreír. Me puse la chaqueta y volví al "Hogar de Joyas" o como me gustaba llamarlo "El Edificio de los Borrachitos". Vigilé que Nicholas no descubriera mi real dirección; ser bailarina de streptease es considerado en esta sociedad como el paso anterior a ser puta.
***
El bar estaba cerrado, lo que era muy extraño, aún estabamos en horario de trabajo. Entré por una de las entradas laterales, para ver que sucedía; por un momento creí que algo malo le había pasado a Perla...
-¡Esmeralda! ¿Estás bien? ¿Dónde estabas?- Dijo la voz, asustada, de la dueña del lugar.
-¡Perla! yo...- Ví a Lizzie, con la mirada temerosa, escuchando cada palabra.- Yo... Salí por un momento del bar y un tipo intentó violarme. Lo siento, no debí salir.
-... No tienes porque disculparte, cariño. ¿No te hiso daño?
-Por suerte no. Gracias por preocuparte.
Este negocio era complicado. Los sentimientos debían ser dejados de lado, para convertirse solamente en cuerpos bonitos y falsas sonrisas. Poco a poco yo me volvía más fría y distante; pero me sentía agradecida de todo lo que hacía Perla.
Me fuí a mi mesón, para arreglarme y alejarme de Lizzie un momento, si veía a esa chica no podría contenerme de darle un buen golpe.
Observé un momento el lugar, se asemejaba al trás bambalinas de un teatro antiguo. Miré los mesones de cada una de las bailarinas. Lizzie tenía maquillaje, ropa sensual, condones y una rosa seca; la mujer tenía 23 años, su cabello color trigo y sus grandes senos cautivaban a los hombres. Junto estaba la de Lissette, en la cual habían relojes, maquillaje y pastillas; ella tenía el cabello pelirrojo y rizado, ojos verdes y un cuerpo fantastico, tenía 25 años. Junto a mi puesto estaba Hannah, que tenía 24 años, cabello rubio y pecas en la cara; su mesa estaba desordenada, habían libros y máscaras de ovnis, la mujer siempre decía que fue raptada por ellos y que con uno perdió su virginidad. "Sexo de otro Mundo". Siempre creí que estaba loca, pero aquí nadie se preocupa por el otro; cada uno vive en su propio mundo.
Dejé de observar el lugar y me senté a descansar un momento. Sentí una mano sobre mi hombro.
-Gracias...
-Lizzie... ¿Cuándo entenderas que solo vengo a trabajar a este lugar y no a hacer enemigos?... Quedate tranquila que no le diré nada a Perla; ahora ve a descansar, mañana debemos actuar.
No se de donde saqué las fuerzas suficientes para no golpearla, pero era mejor así, no quería más problemas. Me fuí a limpiar la barra.
-Esmeralda, espera... Lo siento. Es solo que me cuesta confiar en las mujeres que hacen lo mismo que nosotras, que se venden.
-Lizzie, todos en este mundo tienen un precio.
-... Perdí a mi novio por una prostituta. Esa fue la última rosa que me dió, antes de marcharse con esa puta.
-Yo... lo siento.- Le contesté, antes de dejarla sola con sus recuerdos en aquel sitio. Cada joya tenía un pasado; Lizzie, al igual que yo, se refugiaba en este trabajo, intentando olvidar y sobrevivir. Nos disfrazabamos de mujeres sin sentimientos, pero todo el mundo los tiene ¿No es así?...
Me dí cuenta que aún traía la chaqueta de Nicholas. Pensé en él mientras limpiaba las mesas y botaba las colillas de cigarros. Me dí cuenta, en el reflejo de la mesa, que en mi rostro había una sonrisa real, como las que no tenía hace semanas; sonreía por un completo desconocido. ¿Por qué lo hacía? Aún no lo entendía, solo veía que mis ojos brillaban sin razón. Sentía algunas cosquillas en mi cuerpo. Un Gas Atrapado. Me dije, sin dejar de limpiar.
-Esmeralda.- La voz me sacó de mis absurdos pensamientos, era Perla quien me hablaba.- Te tengo una sorpresa, muchacha.
Jamás comprendí la amabilidad de la mujer, me sentía extraña al recibir tanto de un desconocido. Perla no era precisamente la mujer más cariñosa del mundo, pero era muy buena. La seguí hasta su oficina.
-Cariño, se que eres diferente a nosotras, que quieres otra vida, que tienes otras expectativas, otros sueños; lo veo en tus ojos.
-Perla, no quiero ser descortez; pero mis ojos no dicen nada de mí, ya no.
-Te equivocas, Esmeralda. Se que quieres salir de este mundo, por eso hoy no estube aquí, te estaba... matriculando en una gran escuela. ¡Irás a Washington a estudiar!
-¡¿Qué?! ¿Washington? Tendría que irme de aquí... ¿Por qué haces todo esto por mí?
-Porque... hace 17 años tuve un bebé; se lo dí a una buena familia, porque yo no tenía dinero. No sabes cuanto me arrepentí, al tiempo quise verlo, pero no encontré a su nueva familia. Trabajé de prostituta para pagarle a un detective, que aún no encuentra nada. Tú me lo recuerdas mucho.
-Lo siento mucho. Prometo que lo encontraré.
De los ojos miel de Perla unas lágrimas se asomaron, me abrazó por un momento y luego me entregó algunos libros. Salí de su oficina, feliz y extrañada a la vez; no sabía como reaccionar. Tendría una nueva vida, lejos de todo esto que me desagradaba. Quizás era lo mejor para mí, tal vez terminando mis estudios podría conseguir mis propósitos. La venganza estaba cerca y nada se me interpondría...
3
Bajo la luna, que iluminaba su camino, un joven muchacho sonreía hacia su destino. Las calles estaban muy frías; un par de horas antes había llovido, así que el pavimento estaba húmedo y oscuro. El joven solo iba con una polera blanca, recibiendo el helado viento en su espalda.
El timbre del departamento despertó a todos los que estaban dentro, el ruido de unos delicados pasos y el sonar de las llaves borró la sonrisa de su rostro.
-Disculpame, tía, no fue mi intención despertarte.- Dijo apenas se abrió la puerta.
-Nicholas, nos tenías preocupados ¿Dónde estabas? y ¿Dónde está tu chaqueta? Entra, te prepararé chocolate caliente.- Dijo, amable, la mujer de cabello rizado.
El chico se sentó en el confortable sillón, intentando recuperar la temperatura de su cuerpo. Una muchacha, de largo y liso cabello dorado, llegó con una manta.
-¿Dónde te habías metido? ¿Por qué no usaste tus llaves para entrar?
El joven recordó a la muchacha de ojos azules, a la que había rescatado; el chico estaba tan preocupado y embobado que había olvidado sacar sus cosas de la chaqueta.
-Allyson, olvidé mis llaves en la chaqueta.
-¿Y dónde está tu chaqueta?
-¿Es este un interrogatorio para ver que tan despistado soy?... Se la dí a una chica a la que casi violan.
La mujer de cabello rizado llegó con dos tazas de chocolate, para su hija y su sobrino. Ambas quedaron impactadas ante el relato del joven.
-¿Mi hermanito sigue dormido?- Preguntó el joven, con bigotes de chocolate.
-Si, pero costó mucho que lo hiciera sin tí. Es mejor que también descanses, spiderman.
La muchacha tenía razón, su primo debía estar agotado ante su hazaña; y probablemente tomaría un resfrío.
Cada uno se fue a su cuarto. Nicholas se acostó junto a su hermano, intentando no despertarlo.
-¿Dónde estabas, hermanito?- Dijo, resfregandose sus ojos, el pequeño.
-... Estaba con un ángel. Si te duermes mañana te contaré todo.- Contestó el chico, mientras abrigaba al niño, de 11 años, que se durmió enseguida.
Nicholas intentó imitarlo, pero no pudo. Miraba el cielo oscuro y el asfalto mojado, por la ventana. Tenía la esperanza de volver a ver a aquel "Ángel"...
4
-Ya me voy- Se despidió la mujer de cabello color trigo, mientras abrochaba su ajustada chaqueta, que resaltaba cada una de sus curvas.
-Cuidate.
-Estudia- Respondió la mujer al ver a la chica cargando varios libros.- Te mereces una vida mejor.
-No creo que esta sea una mala vida.
-Jamás escuché que alguien dijera eso sobre un trabajo tan degradante.
-Porque no lo es. Vendemos solo nuestros cuerpos, no nuestras almas; como todos los demás.
-Creo que me iré con una nueva filosofía tuya. Adiós. Abandona este mundo, no es para tí.
La mujer se alejó, abrigando su cuello y pensando en lo que dijo la joven.
La muchacha siguió con su oficio; hasta que sintió un mareo y mucho calor, se quitó la chaqueta y se sentó un momento.
No me digas que estoy embarazada de un Ángel Serafín, como la hipocrita de Santa Teresa. Pensó la muchacha, mientras doblaba el abrigo; al hacerlo sintió algo duro (Una billetera, un celular y llaves). Veo que todos los hombres son igual de despistados. Sonrió la joven, mirando el celular. Las 4:00 am, hora de dormir.
Esmeralda, Magdalena o... Mia, como prefieran llamarla, se fue a su cuarto, a descansar de todas las sorpresas que el día le había preparado; junto a ella estaba su erizo, que tenía hace varios años, había sobrevivido el terremoto y la explosión de su casa.
-Hola Hedgehog, bebé. Me pasaron muchas cosas hoy... casi me violan, por suerte un "Ángel" me salvó. Si duermes, mañana te cuento.
Y así fue, la pequeña mascota se escondió en la oscuridad para descansar...
***
El sol comenzaba a dejar sus primeras huellas en el cielo, los rayos ingresaban por las ventanas del viejo edificio y poco a poco los ocupantes de la pequeña habitación abrían sus ojos.
-Hola, bebé. Hoy es un nuevo día, otro día para ocultarnos. Sabes, Perla me matriculó en una escuela en Washington, eso me ayudará con el plan.
La muchacha hablaba, mientras acariciaba a su pequeña mascota, pero algo la interrumpió. Una canción sonó en la habitación; provenía de la chaqueta oscura que estaba en la única silla que había en la pieza. La Joven se acercó. "House Aunt".
-Hello. I´m Sorry, I am do not Nicholas. But I want to return his phone.
-XD Se perfectamente que no eres yo, eso sería raro; aunque me gustaría tener una voz tan linda.
-Creo que tu voz es muy linda... digo, si tuvieras mi voz sería algo afeminado.
-Lo sé, por eso quedaría perfecta en mí XD Es broma. Magda, te quería pedir mi billetera, es que tengo cosas importantes ahí.
-Si, estaba a punto de revisarla para saber como contactarte.
-XD ¿Nos podemos ver en el café "Door" en 20 minutos?
-Si, no hay problema, queda muy cerca. Nos vemos, adiós.
La joven terminó la conversación, con una gran sonrisa en la cara; luego miró a su mascota, que bebía agua.
-Es él, Hed, el chico de anoche. Es muy tierno... Tienes razón, no puedo gastar mi tiempo en tonterías. ¿Qué crees que debo hacer?... ¡Tienes razón! Iré a dejarle las cosas a Leandro, el mesero... ¡Siempre sabes que decir, bebé!
El erizo solo se movía, pero a la muchacha le gustaba pensar que hablaba; era el único ser vivo que compartía su vida completa, sin secretos, sin identidades falsas.
La joven se dirigió a la cafetería, que estaba a una calle; ahí se encontró con su amigo, el mesero homosexual. Mia solía desayunar en aquel sitio y se entretenía hablando con él.
-Lea, hola, debo pedirte un enorme favor.- Dijo, agitada, la chica.
-¿Qué sucede, cariño?
-Lo que pasa es que anoche casi me viola un tipo que me vió bailar y...
-Esmeralda, ¡Cuántas veces te he dicho que dejes ese trabajo, no es para tí! Te juro que mato al idiota.
-Tranquilo XD Un chico me salvó. Él me dió su chaqueta y ahora quiere verme, usandola de pretexto.
-1313 ¿Es apuesto?
-Si, eso creo. Supongo. Ay, Lea, no lo sé, no me interesa. No tengo corazón para nadie. Solo quiero que le entregues esto.
-Nunca te comprenderé, muchachita. ¿Por qué no me dices quien eres? Llevas dos semanas aquí y sigues siendo un misterio.
-Me llamo Esmeralda y soy bailarina de streptease, lo demás no importa. ¿Le darás esto, amigo?
-Está bien, se la daré; pero ¿Cómo sabré quién es?
-Es un joven alto, guapo, pelo castaño ondulado, ojos color miel, su mirada y su sonrisa son tiernas y tranquilas.
-Wow suena como un verdadero príncipe azul.
-Puedes quedartelo, Lea... Ah y antes de que lo olvide, Perla me matriculó en una escuela de Washington, me iré de aquí.
-¡¿Qué?! ¡Felicidades, muchachita!
-Te extrañaré.- Dijo la joven, abrazando al hombre, de 23 años; luego salió de la cafetería para volver a su apartamento, por las húmedas calles de Queens.
5
Un joven caminaba, casi trotando, hacia el café "Door" para reencontrarse con la muchacha que había conocido la noche anterior. No le interesaban los bienes materiales, solo quería ver a la chica, para "asegurarse de que estubiera bien".
Salpicaba agua al caminar, eso le gustaba mucho.
Llegó al Iluminado Café; el exquisito aroma llenaba cada rincón del lugar, estaba al borde de saborear el aire. Nicholas alzó la vista para buscarla, pero no encontró a la joven; Leandro se dió cuenta que ese era el muchacho al que su amiga se refería.
El chico se sentó a esperar. Un retraso típico de las mujeres. Pensó. Pidió un café mientras esperaba a "Magdalena".
-Hey, excuse me. Has not been a girl with blue eyes and wavy hair?- Dijo la voz melodiosa del joven, mientras observaba el humo que su taza desprendía.
-Yes, made this.- Contestó, nervioso, el mesero; al ver la importancia que tenía el personaje que estaba frente a él...
Nicholas recibió su chaqueta, con todas sus cosas y una pequeña carta. La leyó mientras bebía su café. "Nicholas Angel, te quería agradecer por rescatarme; si no hubieses llegado tal vez no seguiría viva. Gracias". La carta, si es que así se le podía llamar a un trozo de papel con una escritura de dos líneas, era carente de cualquier sentimiento. El joven la dobló y la guardó; no era exactamente lo que esperaba. Pagó la cuenta y se levantó, para dirigirse a buscar las maletas en casa de su tía; debía volver a su hogar, fuera de esa ciudad...
6
Una joven, caminaba, con pasos agigantados; sin dejar de sentirse mal por dejar esperando al chico que la había rescatado.
-Nada se me puede interponer, nada se me puede interponer. Esmeralda, o como quiera que te llames, estás completamente loca. ¿Te diste cuenta de que hablas sola?- Se dijo la muchacha, mientras abría la puerta chillona de su cuarto.
Todo era tan distinto a lo que acostumbraba tener; en su vida pasada no vivía precisamente en un palacio, pero su antigua habitación duplicaba en tamaño a su actual apartamento.
La joven no tenía sueño; sabía que no podría cerrar sus ojos, porque pensaría en aquel chico al que dejó en el café. Decidió ordenar sus cosas, que no eran muchas, para aprovechar su tiempo. Quería salir cuanto antes de aquel sitio, en el que estubo solo dos semanas. La venganza era su prioridad, pero sabía que sería mejor si iba a la escuela, allí podría prepararse mejor que en un burdel.
El sonido de unos suaves golpes en la puerta la interrumpió. Frente a sus ojos estaba su jefa.
-¿Perla? ¿Qué haces aquí tan temprano?
-Venía a avisarte que hoy trabajaremos de día, porque hay unos empresarios japoneses que quieren diversión, ahora.
-Ok, voy enseguida.
Sabía que era solo una subordinada, solo debía obedecer. Cerró la puerta con llave, aunque no entendía porque lo hacía, no tenía nada valioso y con solo una patada la puerta caería; pensaba que era la costumbre o las ganas de proteger lo poco que tenía. Bajaron unas viejas escaleras para llegar al bar. Un pequeño grupo las esperaba, con globos y un pastel. La joven no comprendía absolutamente nada.
-¿No me digan que inflaron condones para los japoneses?- Dijo extrañada la chica al verlos a todos.
-¡Felicidades!- Gritaron las tres prostitutas y el mesero gay del café.
-¿Por qué festejan? ¿Ganamos la loteria?
-Hoy te vas, querida- Contestó Perla.
-¡¿Hoy?! Jamás creí que sería tan pronto- Se sorprendió la muchacha, que no esperaba aquella eficacia, aún no estaba preparada; solo la noche anterior le habían avisado sobre un posible traslado.-Hey ¬¬¨ ¿Están festejando porque me voy? Que malos son, ya no me quieren ver más u.u XD.
La muchacha toda su vida creyó que las prostitutas eran frías, insencibles y autoritarias (Un mito creado por la sociedad); pero hoy se daba cuenta que no era así. Vendían sus cuerpos, no sus almas.
Entre risas, aplausos y conversaciones vacias, salió el tema de sus vidas, sus pasados, de como habían llegado hasta aquel lugar y porque nunca se fueron. Lizzie venía de una familia adinerada, pero sus padres le heredaron todo a su solterona hermana, porque Liz se casaría pronto con un hombre de buena situación económica; poco antes de su boda ella descubrió que él la engañaba con una prostituta, él se fue dejandole a Lizzie una rosa y el corazón destrozado. Lissette se había convertido en prostituta a los 16 años, pero su "Príncipe Azul" llegó a rescatarla de ese mundo; al tiempo le propuso matrimonio, pero el hombre nunca llegó al altar y jamás entró a aquella iglesia, los minutos, días, semanas y meses pasaban, pero nunca lo encontraron. Hannah era la más extravagante, decía que tuvo relaciones con extraterrestres; pero todos comentaban que fue violada por el alcoholico de su padre, que llevaba una máscara.
Las tres mujeres habían contado sus historias, pero "Esmeralda" no podía hacer lo mismo, ella debía guardar en secreto su vida real, probablemente hasta el día de su muerte...
7
Las horas pasaron rapidamente, la joven ya había ordenado todo para marcharse de New York, llevaba a su mascota y algunas fotos y recuerdos que jamás olvidaría. Se despidió por última vez de los que allí estaban y se fue. Tomó el mismo rumbo que tenía un hombre que ya conocía, pronto se daría cuenta que el mundo era muy pequeño y que aquel país no era la mejor elección que había hecho en su vida.
Debía cruzar Estados Unidos para llegar a Washington, subió al avión; sabía que tardaría varias horas, por eso llevaba un libro para distraerse, leía El Alquimista, olvidando su fundamento, olvidando que cuando realmente deseas algo el universo conspira para que se haga realidad. No se había dado cuenta que dos asientos más adelante estaba la persona que deseaba encontrarla, uno de los obstaculos más grandes de su misión y el eslabón del plan para asesinarla...
Tardaron varias horas, pero no fueron perdidas; la muchacha se sentía excelente al no tener una cuenta regresiva que marcara su vida, amenzandola todo el tiempo. Inmediatamente recordó la Antimateria, a sus padres asesinados, sus amigos chilenos (Alex y Bryan) y a sus compañeros de misión; aquella misión que había tenido tanto éxito, exceptuando la vida que había cobrado, la de su novio. El Alquimista le recordaba mucho a Jake, era su libro favorito. ¿Qué habrá pasado con él y Amanda? Pensó la muchacha, mientras cerraba su libro, en un instinto casi mecánico.
Revisó su cartera, donde estaba su erizo y revisó la hora en su celular. Justo a Tiempo.
El silencio acabó, el lugar se transformaba en un bullicio formado por varias voces, de ansiosos viajantes que buscaban sus maletas. Mia bajó, con sus pocas pertenencias, y preguntó por la escuela; quedaba a varios minutos, así que tomó un taxi para llegar.
-Washington, porfin Washington. Hedgehog, mañana recorreremos todo esto.- Dijo la muchacha, en la completa oscuridad de la noche. Tenía la intuición de que algo malo sucedería, pero no sabía que era. Aún no se daba cuenta que entre la multitud estaba su mayor obstáculo, su peor pesadilla...
8
No muy lejos de aquel lugar, en el que la chica se encontraba, se fraguaba un maqueavelico plan. Ella tenía razón, su intuición no la engañaba, algo malo estaba a punto de suceder; otra vez sus sentimientos serían su dolor de cabeza.
En la Casa Blanca se encontraban varios de los políticos más importantes de USA, hablando sobre las medidas que tomarían en su "gobierno". Al día siguiente mandarían su nueva señal y en tan solo un mes desplegarían sus fuerzas, cobrarían venganza. Los avisos sobre el levantamiento de la hermandad ya estaban, profecías cumplidas, ataques al Vaticano, muertes de los religiosos más importantes, pestes, terremotos provocados por un invento de hace más de 100 años, gripes, entre otras; ahora solo debían atacar, pero lo harían con la sofisticación de siempre, si esperaron 5 siglos, podían esperar un mes más.
-Están culpando a la P2 de la muerte de Benedicto y del camarlengo...
-Quizás por ahora eso sea lo mejor, luego todos sabrán que fuimos nosotros.
-Pero ¿Qué haremos ahora? ¿Volver a robar la Antimateria?
-No es necesario, en el 3L ya la han fabricado. Falta poco, muy poco para el Fin de las inmundas religiones.
-¡Nuevo Orden Mundial!- Dijeron todas las voces que estaban allí reunidas, entre carcajadas malévolas, con un ruin plan en mente.
9
-Please, Wisconsin Ave. NW in British School of Washington.- Dijo, desde el asiento trasero del vehículo, una joven nerviosa, vestida de azul. El conductor obedeció.
El taxi llegaba al destino de la muchacha. Estaba frente a su nueva escuela.
El lugar estaba cerrado, bastante comprensible por las altas horas de la noche. La muchacha acostumbraba a dormir de día, para trabajar de noche en el bar, así que no tenía sueño; por eso decidió ir a pasear, mientras esperaba que amaneciera. Pagó la carrera y caminó por los alrededores; jamás imaginó que la escuela sería tan grande y que estaría tan cerca del Observatorio Naval.
El sol comenzaba a salir, iluminando las frías calles de Washington. La joven estaba impaciente por entrar a su nuevo colegio.
Un ruido metálico la sacó de sus pensamientos, las puertas del establecimiento se abrían frente a ella.
-Hello, I´m new student ¿Dónde debo ir primero?- Saludó la joven al robusto hombre, que era el portero, él le dió un plano del establecimiento y le señaló la oficina del director.
La muchacha se dirigió hacia el lugar que el portero le dijo, pero allí no encontró a quien buscaba, por eso habló con la secretaría.
-Hello, I´m new student. Must I speak with Director?- Se acercó, respetuosa, la chica.
-Do you are Magdalena? Perla is sister of director. I´m help you.- Contestó la mujer de grandes ojos verdes.
-Thanks...
Una joven, de rubio y largo cabello, entró a la oficina, interrumpiendo la conversación.
-Hello, Allyson. She will you new classmate, her name is Magdalena. Do you teach school?
-Yes, no problem. C´mon Magdalena- Dijo, sonriente, la chica de cabello dorado.
Ambas jóvenes se dirigieron a las aulas, para iniciar con la primera clase del día "Geología".
-You name is rare.
-Es hebreo XD But I´m Chilean
-¿Es lindo Chile?
-Es hermoso.
-Al igual que el profesor de geología. En unos minutos llegará. Cuando lo veas te derretirás, lastima que se casará.
La joven sonrió, sin escuchar lo que la rubia decía, estaba demasiado concentrada en sus recuerdos. ¿Cuándo le dije a Perla que me llamo "Magdalena"? ¿No se supone que me conoce por Esmeralda? ¿Por qué me matriculó con ese nombre? ¿Me habrá descubierto?. Pensó la joven, confundida, pero al abrirse la puerta sacó de inmediato aquellos pensamientos de su mente, que ahora se encontraba en blanco.
El guapo hombre, en un sentido erudito más que físico, entraba al salón; más que derretida quedó pasmada al verlo. El tipo llevaba una semana trabajando allí; era delgado, de piel oscura, ojos negros y poseía una sonrisa cautivadora, llevaba gafas y cargaba unos pesados libros.
-Ja... James...- Se escuchó el hilo de voz de la joven, una voz que el hombre reconoció al instante, dejando caer los libros. Todas las miradas se dirigieron a la nueva alumna. El hombre quedó petrificado al darse cuenta que su visión era real y no una ilusión.
-... Digo, Profesor James, he oído mucho sobre usted. Encantada de conocerlo, soy la nueva alumna, Magdalena.- Reparó enseguida su error, evitando mayores sospechas entre sus compañeros.
La joven no sabía donde esconderse en aquel momento, deseaba que la tierra la tragara; pero aquella no era la única sorpresa que el destino le había preparado. Dos semanas estubo oculta, como prófuga, intentando evitar poner en peligro a sus amigos y ahora encontraba, en una vuelta cruel, a su compañero de misión como su profesor.
-Mi... Magdalena, encantado de tenerte en mi clase. Me han hablado mucho sobre tí y tus excelentes calificaciones.- Respondió el hombre, que seguía sorprendido. Estaba temeroso de que aquella aparición significara solo una cosa "Iluminati"...
Las puertas nuevamente se abrieron. La joven quedó con los ojos del tamaño de dos enormes platos. El destino le tendía una pésima broma.
-I´m sorry, teacher. Lamento llegar tarde, otra vez.- Dijo el chico, mientras se dirigía a su asiento, justo delante de la muchacha; al verla quedó congelado.- ¿Ma... Magdalena?
-Emm... Hi- Contestó la joven, mientras se iba encogiendo en la silla. ¿Qué falta ahora? ¿Que Amy sea mi compañera de cuarto o que Christian venga bailando Thriller?
-Señor Johnson, guarde silencio.
El joven estaba pasmado, mirando los ojos azules de la joven, que no sabía como reaccionar.
Lo peor que hice fue salir de Nueva York. Pensó. En eso no tenía razón, por suerte había abandonado aquel estado a tiempo.
Allyson golpeó al chico, para que despertara y girara.
-¿De dónde conoces a Nick?- Susurró la rubia.
-Lo conocí en Queens, anteanoche.
-¡¿Eres tú a la que casi violan?!- Dijo, sorprendida. Toda la clase escuchó y no le quitaron los ojos de encima a "Magdalena".
James continuó con su clase, aunque su voz no tenía la misma intensidad y pasión de siempre; ahora era un hilo temeroso el que salía de su boca.
-Jóvenes, hoy hablaremos de los fenómenos naturales, como se producen y que provocan en la población.
-Profe, ¿Por qué cuando hay un terremoto aparecen luces extrañas en el cielo?- Interrumpió un chico rubio.
-Porque vienen los extraterrestres a gobernarnos, Albert.- Bromeó la rubia.
-En realidad es por la energía eléctrica alterna...- Interrumpió una voz, no precisamente del científico.
-¿Disculpa?- Contestó el joven de la 2° fila.
-Nikola Tesla fue quien descubrió esta energía y construyó el 1° motor de inducción de corriente alterna, otro de sus inventos nos daría electricidad gratuita, pero fue robado y tal vez destruído. La energía Alterna es la que hay en el interior del planeta, en movimientos sismicos es liberada y produce esas luces extrañas; muchos dicen que se produce por los apagones, pero no es así.- Con cada palabra más miradas atónitas aparecían.- Nikola Tesla también creó un objeto capaz de cambiar el clima, en 1883, pero este tenía un problema, al usarlo provocaba Terremotos; algunos suelen confundirlo con el HAARP, pero este es muchisimo más antiguo...
Nicholas ya se había dado cuenta que lo que sucedía no era un mal sueño y que Magdalena era real, aunque todo lo que decía parecían fantasías.
-¿Insinuas que los terremotos son creados por una maquinita? ¿Quién sería capaz de hacer eso?
-Podría provocar más que terremotos, catástrofes. Solo se me imaginan dos grupos: P2 y... los Iluminati.
James se quedó en silencio, temeroso; esa palabra le causó escalofríos "Iluminati". Su vida ya estaba más tranquila, vivía relajado con su nuevo trabajo y su pareja; no quería volver a la lucha contra la hermandad y poner en peligro todo lo que tenía. Rogó que la razón de tener a Mia en su clase no fuese por malas noticias.
-Creo que estás loca...- Dijo una voz masculina. Todos miraron a Nicholas, su cara tomó un tono rojizo. James continuo con la clase.
La hora y media pasó lentamente, había un completo silencio y un ambiente de tensión; solo se escuchaba el sonar de las tripas de algún alumno y el ruido de los lápices al rasgar las hojas. Las miradas iban de extremo a extremo de la sala, esperando el sonido de la campanilla que los sacaría de ahí. Por fin, como un milagro, sonó el timbre que avisaba el fin de la incómoda clase. Nicholas giró apenas sonó la campana; la chica guardaba sus cosas, con la mirada baja.
-Magdalena...
Varios jóvenes, como una estampida, interrumpieron al muchacho que estaba a punto de disculparse.
-Hello, Magdalena, my name is Charlie...
-Hi, you talk me more about alternative energy?
-That beautiful name.
-¿Eres latina?
-No le hagas caso al idiota de Nick, yo creo que es muy interesante lo que dijiste.- Se acercó, sonriente, un tipo alto, de pelo color trigo, ojos pardos y piel tostada. La chica lo miró un segundo, teniendo una sensación extraña; James interrumpió, para salvarla de sus compañeros que parecían aves carroñeras.
-Magdalena, me concedes un segundo.
-Claro, profesor.- Respondió la muchacha, siguiendo al hombre.
Ambos caminaron por el césped entre los árboles.
-Mia, ¿Dónde has estado todo este tiempo?- Rompió el agradable silencio, James.
-No me digas así, ese no es mi nombre; aquella muchacha murió el 14 de febrero... ¿Desde cuándo eres profesor? ¿Cuándo es tu boda? Supongo que te casas con una mujer ¿Cierto?... Amanda no estudia acá ¿verdad?. Esto parece una broma de TV.
-1° Soy Profesor aquí desde hace 1 semana y 4 días. 2° No, Amanda no estudía aquí, deberías saber que estudia en otra ciudad; claro que si le digo que has vuelto, viene enseguida a verte, está muy preocupada. Ese día te fuíste sin despedir.
-James, sin sermones. Sabes que no tenía otra opción, debía alejarme de todos para no dañarlos; además ¿Qué querías que hiciera? ¿Una Fiesta? Asesiné a mi novio, soy prófuga de la justicia.
-¿Entonces por qué volviste?
-Vine porque mi jefa me matriculó aquí.
-¿Entonces podemos seguir con nuestras vidas normales?
-Si me ayudas a seguir como Magdalena, sí.
-Okay, te ayudaré a ponerte al día con tus materias. Ah y estás invitada a mi boda con Daiana.- Dijo James, mientras se alejaba.
La joven se quedó allí viendo las hojas y las gotas de agua caer, pensaba en lo extraño que sería continuar su vida en aquel lugar; una voz la sacó de sus pensamientos.
-Magdalena...
-¿Qué quieres?- Contestó la joven, al ver de quien se trataba.
-Quería disculparme contigo; no quise decir eso, es solo que me molestó no verte en el café.
-Hey, solo querías tus cosas y te las regresé. Eres igual a todos los Yankees, creen que por una taza de café una latina cae rendida a sus pies. Ahora te agradecería que me dejaras.
-No me interesan las cosas, queria verte... ver que estubieras bien.
-Pues estoy bien, me estás viendo ¿Feliz?. No quise ser tan grosera, pero cerca de mí corre mucho riesgo y yo también.
-¡No hace falta que seas tan insoportable!
-Lo siento, es solo que no me agradas.
El muchacho se fue, bastante molesto; Mia solo lo hacía por su bien, aunque él no la comprendiera.
Como un flechazo una idea penetró su cabeza. "Hedgehog". La joven corrió a su habitación para ver a su mascota. Los gritos de una joven la guiaron al lugar.
-¡AAH! ¡Un ratón con púas! ¡Auxilio!
-Tranquila, Allyson. Es solo un erizo y no hace daño. Su nombre es Hedgehog Roditore.
-¿Sa... sabes que no puedes traer animales?
-Lo sé, pero es mi única familia. Te ruego que no le digas a nadie.
La rubia bajó de su cama, para sentarse junto a su nueva compañera.
-Creo que seremos tres en este cuarto. Tú, yo y Hed.
-Gracias, Ally.
-No te preocupes. Ahora que lo veo de cerca tiene una carita muy linda.
Las chicas ya estaban más tranquilas, conversando, sin imaginar que en pocas horas una noticia causaría revuelo en todo el mundo, una falsa noticia que no causaría temor, sino lo contrario, Tranquilidad; pero lo que venía después era un horrible fin que se acercaba...
10
Los televisores estaban encendidos; católicos de todo el mundo se sentían mucho mejor al escuchar la noticia, sin imaginar que todo era un disfraz que ocultaba algo realmente oscuro.
Las reacciones de la mayoría de los receptores eran de pena y lastima, por las fuertes imagenes de la muerte del papa y el camarlengo, pero también eran de tranquilidad al enterarse de que alguien tomaría el mando del Vaticano, el barco sin capitán.
En Chile miles de personas veían las noticias en este preciso momento, era parte de la globalización estar todos conectados como si fuesemos uno. En el importante museo de Bellas Artes un joven guía veía lo que pasaba en Roma, en directo, por su celular con TV.
-Wow ¡Qué interesante! Hoy se elegirá a otro viejo hipocrita que peregrina para los pobres y luego se sienta en su W.C de oro.- Dijo el muchacho, mientras observaba una obra que se había arruinado en el terremoto del 2010.
El muchacho caminaba viendo las obras, en su descanso, sabía de memoria cada detalle, cada descripción, cada pincelada, pero no se cansaba de verlas; el arte era su vida y por eso lo estudiaba en la mejor universidad de Chile, estaba feliz de poder trabajar en aquel lugar.
Bryan se detuvo frente a "La Esmeralda", de inmediato recordó a su amiga Mia, sus ojos eran del mismo color y profundidad que el mar que rodeaba al barco.
¿Qué será de ella?. Pensó el joven, mientras seguía caminando para volver a trabajar.
Esta tarde habría un cónclave en la "sede de la religión". Un nuevo gobernante para los cristianos. Los cónclaves, por tradición, se hacían 15 días después de la muerte del papa, ya habían pasado 17, y en las circunstancias en que el Vaticano se encontraba todos creían que el lider aún no sería elegido; era sorprendente la idea y la frialdad con la que sacrificaban a otro hombre, después del horrible asesinato. La sangre del antiguo papa aún regaba las calles y permanecía en la ropa y mente de la gente, sus órganos habían alimentado a los animales en aquella ciudad, donde una hélice lo mató...
Las clases en British School seguían normales; los alumnos no acostumbraban a ver noticias en el almuerzo, así que pocos comentaban la noticia que entusiasmaba al mundo católico.
Allyson y "Magdalena" estaban almorzando, mientras conversaban sobre varios temas de adolescentes (El nuevo CD de Justin Timberlake y la Nueva película de Johny Deep); pero alguien las interrumpió, cuando planeaban una salida al cine.
-Allyson, papá llamó para avisar sobre un nuevo cónclave.
-¿Y qué tiene de importante eso? Otro anciano que va a ser partido por la mitad con una hélice "Sagrada"... XD ¿Cómo está tío Frederick? ¿Y tía Marie?
-¿Frederick? XD El idiota subsecretario de la nación se llama así y su linda esposa se llama Marie, que coincidencia... O.O ¿Tío? ¿Ustedes son Primos?... Y ¿Cónclave? ¿De verdad habrá un conclave? Creí que sería postergado por más tiempo, probablemente los hipocritas de la iglesia usen al nuevo anciano como carnada viva para los terroristas.
-¬¬¨ El idiota subsecretario es mi padre y te agradecería que no lo insultaras; una latina allegada no debería hablar mal de un político Norte Americano. Prima, deja de hacer caridad con la nueva, que no vale la pena.- Contestó, ofendido, Nicholas.
-¿Caridad? ¿Latina allegada?... Disculpa, no fue mi intención insultar a tu padre. Esto tampoco es con intención.- Respondió la muchacha, mientras dejaba caer su postre sobre el joven, dejandole el cabello lleno de chocolate y crema.
-¡Estás completamente loca! ¡¿Así agradeces que te haya salvado de ese maniaco?!
-Es para que te endulces un momento, amargado.- Dijo la chica, mientras salía del comedor.
¿Cónclave? Pensó la muchacha. Rayos, no puede ser...
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